El origen de la globalización comercial

El comercio mundial y su reglamentación, tal y como se encuentra hoy en día, se formó desde hace mas de 800 años.  Dicha regulación se practicaba solo en los países de Europa entre ellos mismos. El comercio en los primeros siglos, con su régimen legal al estilo europeo, no se materializaba entre Europa y los demás países, ya que, lo que algunos imperios europeos realizaban era un cruel colonialismo con sus colonias y posesiones de África, Asia y de Oceanía. Con los pueblos americanos no se había tenido contacto todavía y cuando se tuvo, (1492), también se siguió el mismo patrón de explotación. Entonces, ¿cómo fue que un régimen legal tan antiguo perduro hasta nuestros días? Pero resulta mas importante ver como se expandió en los últimos 70 años a todas las regiones, con tan diferentes idiosincrasias y sistemas jurídicos. La respuesta es que Estados Unidos, que, como país, salió fortalecido de la 2a guerra mundial, acordó con Inglaterra, el último de los imperios europeos, en ambos usar su idioma común y el sistema legal anglosajón, (que ésta le heredó cuando eran sus 13 colonias en América), para mundializar el comercio y de esa manera asegurar el abasto de los recursos naturales y energéticos que requerían, introduciendo como nueva arma al dólar, para desmembrar bloques proteccionistas, forzar la apertura de todas las naciones a la inversión extranjera directa y a los préstamos “de ayuda”. Se fueron creando instituciones mundiales (ONU, F.M.I, B.M.), para “apoyar” a los países mas débiles y a los del tercer mundo y “convenciendo” a las naciones a celebrar tratados internacionales de aplicación mundial. Irónicamente, al darse cuenta de que ya era muy difícil invadir otros países; pues eso podría originar la tercera guerra mundial, para seguir saqueándolos, el único método que les quedó fue la aplicación globalizada de su sistema jurídico al comercio internacional. Y aunque los procesos globalizadores en áreas como la económica, política, tecnológica, etc. se empiezan a desmembrar, es el jurídico el que se sigue utilizando en el comercio internacional de todo el orbe.

El clima como factor del comercio internacional

Clima es el patrón de elementos meteorológicos (temperatura, humedad, viento y presión atmosférica) particulares de una región geográfica, medidos en plazos anuales, cuyos efectos determinan las características de todos los seres vivos allí existentes o que allí habitan. En el tema de dichos efectos (o consecuencias) se ha escrito mucho, especialmente por psicólogos, sociólogos y médicos. Aun cuando dichos elementos meteorológicos son muy variables, registros estadísticos permiten predecir las características climáticas de una zona geográfica determinada. De esa manera se sabe que elementos son mas favorables a la preservación, reproducción y al bienestar y por consecuencia a la felicidad de los humanos en esa zona. El clima genera variantes en las clases y cantidades de la flora y la fauna y por lo tanto de los recursos naturales, así como también en los humanos. La división del planeta en hemisferios no determina necesariamente la clase de clima de cada lugar, pero los climas mas inconvenientes para el bienestar del ser humano y de la abundancia y variedad de dichos recursos, se ubican en los países mas cercanos a la región boreal o del norte. Los pueblos de dichos países, al reconocer las ventajas y desventajas derivadas de los climas en los diferentes países no pueden menos que sentir aflicción y pena. Esas variantes se refieren a la salud, tasas de nacimiento, de muerte y expectativas de vida y de desventura o de bienestar. Esos aspectos obviamente comprenden los campos fisiológico, psicológico y cultural. Aspectos de índole sociológica incluyen el desarrollo de los sentimientos y las costumbres, así como las interacciones y la formación de clases sociales en una época determinada. Los climas escandinavos producen inconvenientes y desagrados en sus países, mismos que influyen en el perfil psicológico de sus habitantes. El clima en el invierno nórdico motiva muchos de los esfuerzos que deben desarrollar quienes lo tienen que soportar, pues restringe la vida y sus actividades en horas al día y en meses al año, horas y meses en que tienen que vivir de una manera limitada, mientras que están forzados a compensarlas con esfuerzos adicionales durante el tiempo productivo del día y del año, y ello los constriñe a la precisión, disciplina, previsión, austeridad y sacrificio, lo que los convierte en seres mas aptos para la competencia, creatividad y productividad. Aspectos que inciden son la poca luz solar durante gran parte del año y las bajas temperaturas, con la consecuente restricción de las actividades sociales y apetecibles (reuniones, paseos, viajes), la alta incidencia de la soltería, del suicidio, del cáncer, del aborto, la depresión, la soledad etc. Todo esto parece que no compensa la prosperidad, seguridad y modernidad de que disfrutan. Al comparar con la forma de vida de los habitantes de los países australes del orbe, es natural que se produzca el sentimiento de envidia, sobre todo, cuando la desventaja originada entre los dos tipos de climas y sus pueblos parece no tener una justificación meritoria, sobre todo cuando dicho sentimiento se convierte en crónico, por agotamiento mental, estrés o desaliento. Cuando los habitantes de países con un clima favorable para el bienestar, entran en una relación comercial con los de los países nórdicos, además de que automáticamente se encuentran enfrentados en una competencia, de índole comercial desventajosa, la parte nórdica, (generalmente la compradora), considera justificado, cuando menos en parte, hacer estafas o trampas, apoyada por sus leyes y sus jueces, para compensar, también aunque sea parcialmente, esa desventaja que sufre, y que le hace sentir que la parte vendedora del sur, comparativamente no tiene, las virtudes necesarias para ser la propietaria de los bienes que posee. Este fenómeno, dio pauta en muchos casos de países imperialistas, a injustos despojos y a invasiones violentas y largos y dolorosos periodos de explotación y sojuzgamiento, considerando al clima, como su excusa moral. Lo interesante es que dichos imperios (i.e. Inglaterra) utilizaron sus leyes, idioma y costumbres, (naturalmente diferentes a los de sus colonias), para “legalmente justificar” dichos fraudes y regularizar esos latrocinios, aunque actualmente el principal imperio del mundo, ya no considera necesaria, ni esa justificación.